La Secretaría de Salud de Guanajuato mantiene una estrategia de acompañamiento para familiares y personas cercanas que atraviesan el duelo tras la muerte de un ser querido por suicidio, mediante una red estatal conformada por 19 grupos de apoyo emocional distribuidos en distintas regiones de la entidad.
La iniciativa forma parte del Programa Estatal de Prevención y Atención a la Conducta Suicida y tiene como propósito reducir el impacto emocional que deja este tipo de pérdidas, fortalecer las redes de apoyo de las familias y facilitar el acceso a servicios especializados de salud mental para quienes presenten mayor vulnerabilidad psicológica.
De acuerdo con la dependencia, los grupos ofrecen espacios de acompañamiento donde los participantes pueden expresar sus emociones en un entorno libre de estigmas, compartir experiencias con otras personas que han vivido situaciones similares y recibir orientación profesional sobre el proceso de duelo. Además, el seguimiento permite identificar casos que requieren atención psicológica individual o especializada.
La red opera en hospitales, Centros Integrales de Salud Mental, Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones y unidades de salud ubicadas en municipios como Acámbaro, Pénjamo, Salamanca, San Luis de la Paz, San Miguel de Allende, Silao, Valle de Santiago, Huanímaro, León, Salvatierra, Dolores Hidalgo, Uriangato, Celaya e Irapuato, con el objetivo de acercar este servicio a las familias en las diferentes regiones del estado.
La Secretaría de Salud explicó que, cuando tiene conocimiento de un suicidio consumado, personal especializado en psicología realiza un primer acercamiento con la familia mediante visitas domiciliarias o contacto directo para brindar primeros auxilios psicológicos y contención emocional. Posteriormente, y con autorización de los familiares, se lleva a cabo un estudio conocido como “test psicológico”, herramienta utilizada en Guanajuato desde 2012 para analizar los factores psicosociales asociados al caso y fortalecer las acciones de prevención. Durante el acompañamiento, si se detectan síntomas de duelo complicado, depresión, ansiedad o riesgo suicida, la persona es canalizada de manera inmediata para recibir atención clínica especializada.





