El gobierno de Cuba estimó en 8 mil 83.3 millones de dólares los daños económicos atribuidos al embargo de Estados Unidos entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, lo que representa un incremento de 7 por ciento respecto al periodo anterior y, según La Habana, el monto anual más elevado registrado hasta ahora.

El dato fue presentado este lunes por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, durante la presentación del informe que el gobierno de la isla prepara para Naciones Unidas sobre los efectos del embargo económico, comercial y financiero estadounidense.

De acuerdo con el funcionario, el cálculo no refleja completamente el impacto de las medidas energéticas adoptadas por Washington, particularmente las restricciones al suministro de combustible que, según el gobierno cubano, se han intensificado durante los últimos meses. Tampoco incorpora de manera integral los efectos de las llamadas sanciones secundarias contra entidades vinculadas con Cuba.

Rodríguez sostuvo que el impacto acumulado del embargo desde su establecimiento asciende a 178 mil 700.5 millones de dólares a precios corrientes, cifra que representa un aumento de 4.7 por ciento frente al cálculo presentado en el informe anterior.

La presentación del informe ocurre en un contexto de creciente tensión entre La Habana y Washington. El gobierno de Donald Trump ha endurecido las medidas económicas contra la isla y en los últimos días Estados Unidos anunció nuevas sanciones dirigidas contra empresas cubanas de sectores estratégicos, entre ellos energía, minería y banca.

El canciller cubano aseguró que las restricciones han tenido repercusiones en áreas como el transporte, el suministro eléctrico y los servicios públicos. La Habana atribuye parte de la actual crisis económica y energética a las sanciones estadounidenses, aunque diversos análisis también señalan problemas estructurales internos de la economía cubana y las consecuencias acumuladas de años de crisis.

La disputa también se mantiene en el ámbito internacional. En julio, la Asamblea General de Naciones Unidas celebró un nuevo debate sobre el embargo a petición del país caribeño. La propuesta para mantener el debate obtuvo 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones.

Durante su comparecencia, Bruno Rodríguez afirmó además que no se han celebrado negociaciones entre Cuba y Estados Unidos y que, según la posición actual de La Habana, tampoco existe una agenda establecida para futuras conversaciones.

El informe será presentado en el marco del proceso anual mediante el cual Cuba solicita ante Naciones Unidas el levantamiento del embargo estadounidense, una política vigente desde 1962.

La Habana sostiene que las sanciones constituyen una de las principales causas de sus dificultades económicas. Estados Unidos, por su parte, mantiene su política de presión sobre el gobierno cubano y argumenta que las medidas buscan limitar los recursos del régimen y presionar por cambios políticos y de derechos humanos.

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