Con la plaza principal impregnada del inconfundible aroma a pan recién horneado, este martes dio inicio la 15ª edición de la Feria de la Panificación en Acámbaro, un evento que año con año enaltece una de las tradiciones más emblemáticas de Guanajuato: la elaboración artesanal del pan grande de Acámbaro. Del 9 al 11 de julio, esta celebración convierte al municipio en el epicentro panadero del país, combinando historia, cultura y sabor con una agenda cargada de actividades familiares, concursos, música en vivo y, por supuesto, la participación de las principales panaderías de la región.
Desde hace décadas, Acámbaro ha sido conocido como la “capital del pan”, una fama cimentada por la calidad de su pan dulce, su peculiar “pan grande” —similar a un bollo suave con corteza dorada— y el compromiso de generaciones de panaderos que han transmitido el oficio de padres a hijos. La feria no solo honra este legado, sino que también busca proyectarlo hacia el futuro. Durante la ceremonia inaugural, el presidente de la Unión de Productores de Pan Grande, Daniel Casas, destacó la importancia de esta edición, pues se da en el marco de un proceso formal para obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP), una distinción que acreditará al pan de Acámbaro como un producto con características únicas ligadas a su origen. Casas señaló que en menos de tres meses podrían obtener este reconocimiento que abrirá mercados en Estados Unidos y Europa, lo que permitirá que el pan de Acámbaro sea exportado como parte fundamental de su cultura.
Uno de los eventos que marcó el arranque de esta edición fue el concurso de composición musical “Horneando Talentos”, donde jóvenes artistas locales compitieron con canciones de rap inspiradas en el pan y la identidad acambarense. El jurado, integrado por músicos y representantes culturales, seleccionará a los tres mejores para una final programada el jueves 11 de julio, en la que el tema ganador se convertirá en el himno oficial de futuras ediciones de la feria y se hará acreedor a un premio de 8 mil pesos.
El evento más esperado será, sin duda, la “Lluvia de Pan”, que se llevará a cabo el viernes 11 de julio a las 17:00 horas. En este acto simbólico y festivo, los panaderos lanzarán al público miles de piezas de pan como gesto de agradecimiento y abundancia. Este año se estima que se arrojarán más de 200 mil piezas, convirtiendo esta tradición en uno de los momentos más multitudinarios y representativos de la feria. Además de la lluvia de pan, la feria contará con una gran variedad de productos locales para degustar, desde los panes tradicionales hasta nuevas creaciones con ingredientes como chocolate, frutas o rellenos artesanales. Nueve panaderías de Acámbaro están registradas oficialmente en el evento, mostrando así la diversidad y riqueza de la panadería local.
Más allá de la panadería, la feria es una plataforma para promover el turismo, el comercio local y la convivencia ciudadana. Participan más de 50 artesanos que exhiben sus productos en el atrio parroquial y las calles aledañas, mientras que el programa incluye música en vivo, desfiles culturales, juegos mecánicos, funciones artísticas y presentaciones infantiles. La alcaldesa de Acámbaro, Claudia Silva Campos, subrayó el valor social y económico de la feria, señalando que este es un evento que no solo reactiva la economía, sino que fortalece las raíces culturales del municipio. En sus palabras, “el pan de Acámbaro no solo es alimento, es identidad”. La edición de este año es gratuita y cuenta con el respaldo del gobierno municipal, la parroquia de San Francisco de Asís y autoridades estatales de turismo, quienes reconocen el potencial de Acámbaro como destino gastronómico y cultural.
Durante tres días, Acámbaro recibe a cientos de visitantes que llegan a disfrutar no solo del pan, sino también de la hospitalidad que caracteriza a este rincón del sur guanajuatense. Si bien muchos acuden por la curiosidad de vivir la lluvia de pan, otros encuentran en esta feria una oportunidad para reencontrarse con sus raíces o simplemente disfrutar de una experiencia auténtica. La Feria de la Panificación se ha consolidado como un evento que trasciende el gusto por lo dulce; es una celebración del trabajo artesanal, de la identidad comunitaria y de una historia que se sigue horneando día a día.





