En muchas ciudades de México, como León, Monterrey o la Ciudad de México, los niveles de contaminación ambiental pueden alcanzar cifras alarmantes, especialmente en temporadas secas o con alta actividad vehicular. Esta situación ha incrementado el número de personas que presentan síntomas alérgicos respiratorios, como estornudos, congestión nasal, ojos llorosos o irritación en la garganta.
Expertos en salud advierten que la exposición constante a partículas contaminantes puede agravar padecimientos como la rinitis alérgica o el asma, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos sensibles. A diferencia de las alergias por pólenes o alimentos, las relacionadas con la contaminación no dependen de una estación, sino de los niveles de partículas suspendidas en el aire.
Ante este panorama, especialistas recomiendan monitorear diariamente los niveles de calidad del aire a través de plataformas oficiales y evitar actividades al aire libre cuando estos sean elevados. También es útil mantener las ventanas cerradas, usar purificadores en casa, limpiar con paños húmedos y utilizar cubrebocas en zonas urbanas densamente transitadas.
En caso de presentar síntomas recurrentes, es importante acudir con un alergólogo o neumólogo para recibir tratamiento oportuno. Aunque no se puede eliminar la contaminación del entorno, adoptar medidas preventivas puede marcar la diferencia entre una vida limitada por síntomas constantes y un día a día más saludable.




