Washington, D.C., 15 de julio de 2025 — Aunque la vacunación infantil en las Américas experimentó progresos durante 2024, las cifras más recientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) revelan que persisten brechas preocupantes en el acceso equitativo a la inmunización. Más de 1,4 millones de niños en la región no recibieron ni una sola dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP), consolidando un aumento en el grupo conocido como “niños cero dosis”.
Los datos, publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, forman parte de las Estimaciones de la Cobertura Nacional de Inmunización (WUENIC). En términos globales, cerca de 20 millones de niños no recibieron al menos una dosis de DTP en 2024, y 14,3 millones de ellos no fueron vacunados en absoluto.
El director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa, destacó que si bien la región mantiene un compromiso sólido con la salud infantil, las brechas persistentes en la cobertura reflejan la necesidad de intensificar esfuerzos. Recordó que la vacunación continúa siendo una herramienta fundamental para salvar vidas y prevenir enfermedades, y advirtió que ningún niño debería quedar desprotegido frente a padecimientos prevenibles.
Mejores coberturas en vacunas clave, pero desafíos persistentes
Pese al aumento en la cifra de niños sin vacunar, la región reportó mejoras en la cobertura de algunos biológicos esenciales:
• Triple viral (sarampión, paperas, rubéola – MMR): primera dosis pasó del 86 % al 88 %; la segunda dosis, del 75 % al 77 %.
• Vacuna neumocócica conjugada (PCV3): subió del 76 % al 79 %.
• Hepatitis B al nacer: aumentó del 64 % al 68 %.
La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) mostró resultados especialmente alentadores: un 76 % de cobertura en niñas menores de 15 años con al menos una dosis, posicionando a las Américas como la región líder a nivel mundial, aunque aún lejos del objetivo mínimo del 90 %.
No obstante, la cobertura de la primera dosis de DTP (DTP1) descendió ligeramente del 90 % en 2023 al 89 % en 2024, lo que contribuyó al aumento de niños cero dosis. La tercera dosis (DTP3) se mantuvo en 86 %, pero nueve países y territorios reportaron niveles inferiores al 80 %. En tres de ellos, la deserción entre la primera y tercera dosis superó el 10 %, lo que aumenta significativamente el riesgo de brotes.
OPS refuerza estrategias para cerrar las brechas
La OPS colabora con los países de la región para robustecer sus sistemas nacionales de inmunización mediante herramientas como la evaluación de madurez del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), aplicada ya en una docena de países y actualmente en desarrollo en Honduras, República Dominicana y Bolivia.
Además, apoya estrategias para localizar y vacunar a niñas y niños que quedaron rezagados durante la pandemia de COVID-19. En esos grupos, se espera un repunte en la cobertura que podría oscilar entre el 1 % y el 4 %.
Entre las acciones prioritarias recomendadas por la OPS se incluyen:
• Implementar enfoques locales que permitan identificar y vacunar a los niños cero dosis.
• Fortalecer los sistemas de registro y seguimiento para evitar abandonos entre dosis.
• Garantizar el suministro sostenido de vacunas.
• Capacitar a los equipos de salud y trabajar directamente con las comunidades para reducir la desinformación.
• Integrar la vacunación a servicios amplios de atención primaria, evitando oportunidades perdidas.
El titular de la OPS también instó a los países a mantenerse firmes en el fortalecimiento de sus políticas de inmunización. A su juicio, solo a través de un esfuerzo colectivo sostenido será posible recuperar el liderazgo histórico de la región y garantizar un futuro más saludable para las nuevas generaciones.
Un llamado urgente a no retroceder
A nivel global, las agencias internacionales han advertido que los avances recientes en inmunización siguen siendo frágiles frente a desafíos como conflictos, falta de inversión, desinformación y sobrecarga de los sistemas sanitarios. La OMS y UNICEF han hecho un llamado a los gobiernos para que fortalezcan el financiamiento interno, reduzcan brechas presupuestarias de cara al próximo ciclo estratégico de Gavi (2026–2030), y prioricen a las comunidades más vulnerables.
Reflexión final:
La vacunación es más que una intervención médica: es una garantía de equidad, una promesa de futuro y una defensa colectiva frente a enfermedades prevenibles. En tiempos donde resurgen amenazas sanitarias y la confianza pública enfrenta desafíos, asegurar el acceso universal a las vacunas debe ser un imperativo moral y político inaplazable.





