No todo lo que dice ser jamón lo es. Así lo reveló la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en su más reciente estudio de calidad, publicado en la Revista del Consumidor (julio 2025), tras analizar 40 productos comercializados como “jamón” en supermercados de todo el país. El resultado encendió las alarmas: 13 marcas no cumplen con los requisitos mínimos para llamarse jamón.
El estudio verificó que estos productos contienen excesos de fécula, agua, soya, aditivos y menos proteína de la declarada, incumpliendo con la NOM‑158‑SCFI‑2003, que establece los criterios para que un alimento pueda llevar legalmente la denominación “jamón”.
🚫 ¿Qué productos fueron señalados?
Profeco encontró que marcas como Aurrera, Bafar, Galy Galicia, Kir, Duby, Tres Castillos, entre otras, comercializan embutidos bajo etiquetas engañosas como “jamón de pierna” o “jamón de pavo”, cuando en realidad no cumplen con el mínimo del 55 % de carne real ni con el 12 % de proteína libre de grasa exigido por la normativa.
Algunos productos incluso presentaron irregularidades en el etiquetado nutrimental, contenido neto menor al declarado y niveles alarmantes de sodio, lo cual representa un riesgo para la salud, sobre todo en personas con hipertensión o problemas renales.
🧾 Lo que debes revisar en una etiqueta
Profeco recomienda a los consumidores:
• Verificar que el producto indique “jamón” y no “producto cárnico cocido” o “embutido”.
• Revisar el porcentaje de carne (mínimo 55 %).
• Confirmar que contenga al menos 12 % de proteína libre de grasa.
• Desconfiar de productos de muy bajo costo o con etiquetas demasiado genéricas.
📢 Medidas y sanciones
La Profeco notificará a las empresas involucradas y podría iniciar procedimientos administrativos, así como solicitar el retiro de productos que violan la Ley Federal de Protección al Consumidor, específicamente el artículo 32, que prohíbe información engañosa o falsa en los bienes de consumo.
Además, se notificará a Cofepris y a la Secretaría de Agricultura (SADER) para que intervengan en el control sanitario y regulatorio de estos productos.
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💬 Reflexión final: elegir bien, comer mejor
Esta alerta no solo revela una práctica engañosa que daña al consumidor en su economía y salud, sino que también nos recuerda la importancia de estar informados. Leer las etiquetas, comparar ingredientes y exigir calidad no es exageración: es un acto de autocuidado.
En un mercado cada vez más saturado de productos ultraprocesados, tenemos derecho a saber qué comemos y a no ser engañados por etiquetas vistosas o términos ambiguos. Porque detrás de cada loncha de jamón hay algo más que sabor: hay confianza, salud y verdad. Y eso, no debería falsearse nunca.
🔍 Consumidor informado, consumidor protegido.
Estemos atentos, leamos las etiquetas y preguntemos: ¿qué estamos comiendo realmente?
¡Nuestra salud y la de nuestras familias lo valen!





