La intensa temporada de lluvias que azotó al país en las últimas semanas ha dejado un saldo de 64 personas fallecidas y 65 desaparecidas, de acuerdo con el reporte más reciente de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).
Las afectaciones se concentran principalmente en Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí, donde se registran deslaves, daños en puentes, cortes carreteros y comunidades que continúan incomunicadas por vía terrestre.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno de México desplegó un plan interinstitucional encabezado por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría del Bienestar y la propia Protección Civil.
Las brigadas realizan censos casa por casa para identificar a las familias afectadas y otorgar apoyos de manera directa. En esta ocasión, el Ejecutivo federal decidió no reactivar el antiguo Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), y en su lugar utilizar partidas presupuestales directas para acelerar la entrega de recursos.
Con el descenso de las lluvias, el foco gubernamental se ha desplazado hacia la reconstrucción de infraestructura. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) coordinará la rehabilitación de carreteras, puentes y redes eléctricas en los tramos más afectados.
Los gobiernos estatales deberán presentar reportes técnicos detallados sobre daños estructurales para acceder a recursos complementarios, mientras se evalúa el impacto total de la emergencia.
Autoridades locales reportan que en las zonas serranas de Hidalgo y Puebla continúan las labores de búsqueda y rescate, apoyadas por la Guardia Nacional y cuerpos voluntarios.





