La iniciativa presentada ante el Congreso de la Unión propone elevar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para cigarros en más de un 30 % sobre su precio actual, lo que, según estimaciones del Consejo Nacional de la Industria Tabacalera (Conainta), provocaría un aumento mínimo de 20 pesos por cajetilla a partir de 2026. Conainta advierte que dicho incremento podría fomentar un crecimiento notable del mercado ilegal de cigarros, lo que a su vez impactaría negativamente la recaudación fiscal esperada.
Otro punto clave de la propuesta es el ajuste de la cuota específica que se cobra por cigarro enajenado o importado: se plantea pasar de la tasa de 0.6445 pesos vigentes en 2025 a 1.1584 pesos por unidad a partir del 1 de enero de 2030, con un periodo de transición entre 2026 y 2029. Además, se incluye en la iniciativa la aplicación de un gravamen adicional del 200 % para productos con nicotina, lo cual amplía el alcance impositivo más allá del tabaco tradicional.
Conainta —compuesto por empresas como Philip Morris México, British American Tobacco y Japan Tobacco International— sostuvo que este tipo de medidas conllevan riesgos sociales, fiscales y de seguridad. Entre éstos señalaron el incentivo al contrabando, la participación creciente del mercado ilegal, la posible extorsión a pequeños comercios y también que los aumentos previos del IEPS no siempre se han traducido en una mayor recaudación ni en una reducción proporcional del consumo.





