Desde hace un año, el exgobernador priista César Duarte Jáquez enfrenta su proceso penal en libertad condicional, después de que un tribunal reemplazara su prisión preventiva por arresto domiciliario con brazalete electrónico. La medida le permite desplazarse libremente dentro de la ciudad, pero le impide salir de Chihuahua .

Este cambio significativo le ha dado margen para volver a aparecer en espacios públicos: ha participado en bailes, ofrecido conferencias, concedido entrevistas y buscado, mediante su discurso, cambiar la percepción pública que lo ha acompañado desde el final de su mandato en 2016 .

En una de sus declaraciones más recientes, Duarte insistió:

“Yo no tengo ninguna denuncia federal”.
Sin embargo, su versión contrastó directamente con la de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó que ya se interpuso una denuncia ante la FGR por la construcción presuntamente ilegal de una presa en su rancho de Balleza, Chihuahua, acusándolo de desviar el curso de ríos para beneficio personal.

El panorama legal de Duarte sigue siendo complejo: acumula más de veinte órdenes de aprehensión por supuestos delitos que van desde desvío de fondos —denominado “Operación Safiro”, con casi 100 millones de pesos involucrados— hasta peculado y faltas electorales . No obstante, estas acusaciones no han detenido su intención de reingresar al ámbito político.

¿Qué está en juego?
• Imagen pública: Duarte trabaja para construir una narrativa que lo presente como víctima de persecución política, enfatizada en los medios que han documentado sus apariciones sociales y su actitud tras los recientes fallos judiciales que lo favorecen .
• Marco judicial: A pesar de su libertad condicional, mantiene restricción de movimientos y vigilancia con brazalete, y enfrenta denuncias ambientales y penales ante la FGR. Asimismo, la Conagua ha solicitado la demolición de estructuras en su rancho El Saucito y promovido denuncias ante Profepa por presuntos maltratos e irregularidades .
• Antecedentes: Duarte fue detenido en 2020 en EE. UU., extraditado en 2022 y, en junio pasado, obtuvo la liberación condicional. Aunque algunos créditos fiscales en su contra fueron anulados recientemente, sigue teniendo múltiples procesos pendientes .

Duarte está intentando redefinir su narrativa política desde la libertad condicional: busca presentarse como un perseguido político mientras enfrenta denuncias por corrupción, ecocidio y uso indebido de recursos públicos. Su comportamiento público, marcado por rueda de prensa y eventos sociales, refuerza su estrategia mediática. Sin embargo, las investigaciones de la FGR, Conagua y Profepa siguen activas, lo que puede complicar su regreso al escenario político de Chihuahua.

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