La prohibición de entrada a Estados Unidos de determinados productos procedentes de Canadá entró en vigor este martes, profundizando la disputa comercial entre ambos países. La medida, anunciada por la administración del presidente Donald Trump el pasado 8 de septiembre, afecta principalmente a bebidas alcohólicas, algunos derivados lácteos y motocicletas con motores de más de 800 centímetros cúbicos.
Entre los productos alcanzados se encuentran determinadas cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas, además de productos como el lactosuero. En el sector de vehículos, la restricción contempla motocicletas de combustión de alta cilindrada. De acuerdo con la información disponible, se trata de categorías específicas y no de una prohibición generalizada sobre todas las mercancías canadienses.
La Casa Blanca justificó las restricciones bajo el argumento de que Canadá mantiene medidas que, según Washington, discriminan a los productos estadounidenses, particularmente las bebidas alcohólicas. La proclamación presidencial establece que los productos incluidos en la nueva medida quedan excluidos de la importación a Estados Unidos a partir de las 00:01 horas del 29 de septiembre.
El conflicto se intensificó después de que Estados Unidos aplicara aranceles de hasta 50% a productos canadienses. Canadá respondió el 8 de septiembre con medidas equivalentes sobre mercancías estadounidenses por un valor de 27 mil 600 millones de dólares canadienses, de acuerdo con su Ministerio de Finanzas. Los gravámenes canadienses abarcan sectores como acero, aluminio, productos lácteos, electrodomésticos, equipo agrícola, papel, plásticos y productos electrónicos.
La nueva prohibición representa una escalada adicional porque sustituye, para determinadas categorías, el esquema de aranceles por una restricción directa de acceso al mercado estadounidense. La agencia Associated Press estima que las mercancías afectadas tienen un valor cercano a mil millones de dólares anuales, aunque el impacto sobre la economía canadiense en su conjunto sería limitado debido a que varios de estos productos ya enfrentaban elevados aranceles.
El sector cervecero canadiense, sin embargo, ha advertido sobre las consecuencias para los productores que durante años desarrollaron mercados en Estados Unidos. La disputa también ocurre en un contexto de tensión política entre ambos gobiernos y genera incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial bilateral y del T-MEC, cuyo marco regula buena parte del intercambio entre Estados Unidos, Canadá y México.
La administración Trump sostiene que las medidas buscan presionar a Ottawa para modificar sus políticas comerciales, mientras que el gobierno canadiense ha respondido con aranceles de represalia y una estrategia para diversificar sus relaciones comerciales fuera de Estados Unidos.





