Abelardo de la Espriella recibió este jueves la credencial oficial que lo acredita como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, tras concluir el proceso de escrutinio de las elecciones presidenciales y ser ratificado por el Consejo Nacional Electoral.
La ceremonia se realizó en Bogotá, donde las autoridades electorales entregaron también la constancia oficial al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo. Durante su mensaje, De la Espriella aseguró que encabezará un gobierno enfocado en recuperar la institucionalidad del país y afirmó que buscará responder al mandato expresado por los ciudadanos en las urnas.
El presidente electo sostuvo que asumirá la conducción de un país “profundamente quebrantado” y lanzó críticas al gobierno saliente de Gustavo Petro, al que responsabilizó de debilitar las instituciones y profundizar la polarización política. Al mismo tiempo, afirmó que trabajará bajo un nuevo estilo de gobierno y prometió no defraudar a quienes respaldaron su proyecto político.
El Consejo Nacional Electoral declaró oficialmente la validez de la elección después de concluir el escrutinio nacional. De la Espriella obtuvo 12 millones 960 mil 166 votos, mientras que el candidato oficialista Iván Cepeda sumó 12 millones 708 mil 312 sufragios, una diferencia cercana a los 252 mil votos, considerada una de las más estrechas registradas en una segunda vuelta presidencial en las últimas décadas en Colombia.
Tras la conclusión del conteo oficial, Iván Cepeda reconoció los resultados electorales luego de haber solicitado la revisión de miles de actas durante el escrutinio. La entrega de credenciales marca el cierre formal del proceso electoral y abre el periodo de transición previo a la toma de posesión presidencial, prevista para el próximo 7 de agosto.
Durante la campaña, De la Espriella Otero centró sus propuestas en fortalecer la seguridad pública, combatir a los grupos armados ilegales, reactivar la economía y recomponer la relación bilateral con Estados Unidos. Su administración iniciará funciones en un contexto de alta polarización política y con el reto de construir acuerdos en un Congreso fragmentado para sacar adelante su agenda de gobierno.





