El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva ofensiva verbal contra el papa León XIV, a quien acusó de ser “débil ante el crimen” y de tener una postura equivocada en materia de política exterior, particularmente en relación con los conflictos en Irán y Venezuela.
Las declaraciones surgieron luego de que el pontífice criticara públicamente la escalada militar impulsada por Washington y sus aliados, especialmente en Irán, donde ha insistido en la necesidad de privilegiar el diálogo y evitar el uso de la fuerza. En respuesta, Trump cuestionó estas posiciones y aseguró que el líder religioso está alineado con posturas “liberales”, además de sugerir que debería centrarse en su papel espiritual y no en temas políticos.
El conflicto entre ambos se ha intensificado en los últimos días, luego de que León XIV calificara como inaceptables las amenazas contra el pueblo iraní y advirtiera sobre las consecuencias humanitarias de una guerra. El papa también ha hecho llamados reiterados a la paz y ha criticado el uso de argumentos religiosos para justificar conflictos armados, lo que ha sido interpretado por Trump como una descalificación directa a su estrategia internacional.
Además del tema iraní, el mandatario estadounidense incluyó en sus críticas la postura del Vaticano frente a la situación en Venezuela y su enfoque en temas migratorios, lo que amplió el choque ideológico entre ambos líderes. Analistas consideran que este enfrentamiento refleja una profunda divergencia entre la visión nacionalista del gobierno estadounidense y el enfoque humanitario promovido por la Iglesia católica.
Este episodio marca uno de los choques más directos entre un presidente de Estados Unidos y un pontífice en tiempos recientes, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y debates sobre el papel de la religión en la política global. Mientras tanto, el Vaticano ha mantenido una postura prudente, reiterando su llamado al diálogo y evitando escalar públicamente la confrontación.





