El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles de hasta 100% a medicamentos importados, como parte de una estrategia para fortalecer la industria farmacéutica nacional y reducir la dependencia del extranjero.
La medida contempla aplicar este gravamen a productos farmacéuticos de marca o patentados que no sean fabricados dentro del territorio estadounidense, lo que podría impactar directamente en cadenas globales de suministro.
El plan incluye una excepción para aquellas empresas que ya estén construyendo plantas de producción en Estados Unidos, con el objetivo de incentivar la relocalización de la industria y atraer inversión hacia el país.
La política forma parte de una estrategia más amplia del mandatario norteamericano, basada en el uso de aranceles como herramienta económica y de presión comercial. En el mismo paquete se contemplan gravámenes adicionales a otros sectores, como camiones pesados y muebles, bajo el argumento de proteger la manufactura nacional y garantizar la seguridad económica.
El anuncio se suma a una serie de medidas arancelarias impulsadas por Trump en su actual administración, consolidando una política comercial de corte proteccionista que ha generado reacciones tanto en mercados internacionales como entre socios comerciales de Estados Unidos.





