El gobierno de los Estados Unidos ha iniciado un nuevo despliegue militar en la región del Caribe con el fin de reforzar su ofensiva contra lo que denominan “narcoterrorismo” en el hemisferio occidental. Parte esencial de este esfuerzo es el traslado del portaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, a aguas caribeñas, en apoyo al U.S. Southern Command (Comando Sur) de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El jueves 13 de noviembre de 2025, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, anunció mediante su cuenta de X (anteriormente Twitter) la puesta en marcha de la denominada Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear), liderada por una Fuerza de Tarea Conjunta bajo el Comando Sur y que tiene como objetivo “defender nuestra patria, eliminar narcoterroristas de nuestro hemisferio y proteger a nuestra gente de las drogas que están matando a nuestra gente”.
El Ford fue destacado al Caribe como parte de este esfuerzo militar renovado para interceptar envíos ilícitos y ejercer vigilancia en zonas marítimas sensibles. France 24 informó que este traslado “amplía significativamente las capacidades militares estadounidenses en la región” y se realiza en un contexto donde Washington redobla acciones en torno al tráfico de drogas y su intersección con terrorismo en la región.
Los documentos oficiales del Comando Sur y reportes de prensa señalan que la operación tiene como blanco estratégico rutas marítimas y aéreas usadas por redes de narcotráfico que abastecen a EE.UU., y actúan en zonas de responsabilidad del Comando Sur en el Caribe y en el Atlántico occidental.
En paralelo, el gobierno de EE.UU. también apunta a naciones como Venezuela, señalando “redes de narcotráfico” con supuestos vínculos gubernamentales. En este sentido, el envío del Ford se inscribe en una estrategia más amplia de presión hemisférica.
Aunque no todos los detalles operativos han sido divulgados, fuentes periodísticas señalan que ya se han llevado a cabo al menos una veintena de operaciones de interdicción marítima contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y Pacífico, con un saldo estimado de entre 61 y 76 personas muertas en dichos enfrentamientos.
Este tipo de acciones elevan la tensión geopolítica en la región, pues la presencia de un portaviones de esta magnitud en aguas caribeñas implica una intensificación militar que puede tener repercusiones diplomáticas con países vecinos.





