Rusia ejecutó el ataque aéreo más extenso contra Ucrania desde el inicio del conflicto, según informó la Fuerza Aérea ucraniana. El operativo incluyó el lanzamiento de cientos de drones y misiles, de los cuales una parte fue interceptada, aunque los impactos alcanzaron a 33 localidades, incluida la capital, Kiev.
Los ataques provocaron daños significativos en edificios residenciales y gubernamentales. Por primera vez, fue alcanzada la sede del Gabinete de Ministros, ubicada en el centro de la capital.
El presidente de Ucrania confirmó la muerte de cuatro personas y al menos 40 heridos, además de cuantiosas afectaciones en infraestructura clave.
Ante la ofensiva, el gobierno ucraniano solicitó a la comunidad internacional el fortalecimiento de sanciones contra Rusia y un aumento en la asistencia militar.
Asimismo, las autoridades plantearon la creación de un sistema de garantías de seguridad para prevenir futuros ataques y reforzar la defensa aérea del país.
Este episodio marca un nuevo punto crítico en la guerra, elevando las tensiones y la presión diplomática en torno al conflicto.





