A los 93 años, Elena Poniatowska, ícono de la literatura mexicana, nos vuelve a sorprender. Esta vez no con sus palabras, sino con el color, el trazo y la luz. Su nueva exposición, titulada Historia de una amistad, inaugurada en el Centro Libanés de la Ciudad de México, revela una faceta hasta ahora íntima: su pasión por la pintura.
La muestra, concebida en complicidad con su amigo de infancia y artista plástico Diego Lamas, reúne 74 obras, de las cuales 27 pertenecen a Poniatowska. Son óleos cargados de historia personal, emoción y evocación. No es una retrospectiva artística tradicional. Es un testimonio afectivo, un homenaje a la memoria compartida.
“Pinto por la felicidad que me regala cada trazo”, declaró la autora de La noche de Tlatelolco, al explicar cómo cada sábado, durante dos años, se sentó frente a un caballete en su hogar junto a Lamas y Stephanie Brewster, bajo la guía del maestro Enrique López Pacheco. Así nacieron estos lienzos que hoy respiran intimidad y alegría vital.
Entre las piezas destacan escenas profundamente personales: el Marqués de Comillas, barco que la trajo de Francia a México siendo niña; la silueta eterna del Popocatépetl y la Iztaccíhuatl; y un retrato conmovedor de su madre, Paula Amor, rodeada de flores amarillas, nacido de un sueño. “Cada pincelada es una invitación a mirar la vida desde la complicidad, la ternura y el afecto”, expresó Poniatowska, sintetizando el espíritu de esta etapa creativa.
Lamas, por su parte, aporta 47 obras que dialogan con las de Poniatowska en una sinfonía visual que gira en torno a la amistad, la memoria y la belleza cotidiana. Ambos artistas, unidos desde la infancia, se reencuentran ahora desde la creación, en una muestra que es tanto galería como confesionario.
Historia de una amistad no es sólo una exposición pictórica. Es una declaración de principios: que nunca es tarde para comenzar algo nuevo; que el arte nace del afecto; que la belleza puede surgir incluso del recuerdo más silencioso.
Elena Poniatowska, con sus pinceles, demuestra que su sensibilidad no conoce fronteras. Lo que alguna vez escribió en tinta, hoy lo plasma con óleo. Y en cada color, cada trazo y cada figura, nos recuerda que la vejez también puede ser una edad fértil, creadora y profundamente luminosa.
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📍 Información para visitantes
• Lugar: Galería Alfredo Atala Boulos, Unidad Hermes, Centro Libanés
• Fecha de apertura: 26 de junio de 2025
• Duración: Permanecerá hasta el 22 de julio de 2025
• Entrada: Libre al público con registro en recepción
• Horario sugerido: Lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas
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🌟 Una invitación con el corazón
El público está cordialmente invitado a visitar esta exposición que no solo celebra la pintura, sino también la vida, la memoria y la amistad. Quien cruce la sala no solo verá cuadros: verá recuerdos vivos, emociones atrapadas en óleo, y el pulso artístico de una mujer que, a pesar de los años, sigue creando belleza con la fuerza de su alma.





