Las movilizaciones alcanzaron zonas de Hasakah, Deir Ezzor, Raqqa, Alepo e Idlib. Algunos bloqueos se realizaron en rutas utilizadas para transportar crudo hacia las refinerías del país, mientras que en otros puntos fueron cerradas carreteras internacionales.

En la provincia de Idlib, manifestantes bloquearon la carretera internacional M5, mientras que en Hasakah fue interrumpido el paso de convoyes petroleros y quedó bloqueado un puente utilizado para conectar Siria con Irak. Las protestas también involucraron a trabajadores del transporte y conductores de camiones.

El reclamo ya no se limita al precio de los combustibles. Algunos manifestantes exigen la destitución del ministro de Energía, Mohammad al-Bashir, y de otros funcionarios relacionados con la política económica y petrolera. Reuters reportó que se trata de las protestas más extendidas en Siria desde la caída de Bashar al-Assad.

El detonante fue un incremento de 40% en el precio del diésel y de entre 26% y 28% en las gasolinas. El gobierno sirio sostiene que el ajuste responde al encarecimiento internacional de los combustibles y a problemas de suministro, entre ellos el cierre temporal de la refinería de Baniyas.

De acuerdo con ACLED, tan solo el 13 de septiembre se registraron 36 protestas relacionadas con el aumento de los combustibles, más de la mitad de todas las movilizaciones de este tipo documentadas en Siria desde enero de 2025.

La dimensión de las protestas coloca al gobierno sirio ante una nueva presión, mientras intenta contener el impacto del aumento de los combustibles sobre el transporte y la economía de la población.

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