Durante las operaciones de este lunes, el crudo Brent descendía 4.23 dólares por barril, equivalente a una baja de 4.8%, para cotizar alrededor de los 83.70 dólares. En tanto, el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, retrocedía 5.07 dólares, o 6%, para ubicarse en 79.60 dólares por barril.
Las caídas representan los mayores retrocesos diarios para ambos contratos desde la semana pasada, después de que el mercado reaccionara con optimismo ante la posibilidad de una disminución en las tensiones geopolíticas que durante el último mes impulsaron significativamente el precio del crudo.
En las últimas semanas, el petróleo acumuló un alza superior al 20%, impulsado por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, así como por ataques contra buques petroleros en las cercanías de Omán, situación que elevó la preocupación sobre la seguridad del transporte marítimo en una de las regiones estratégicas para el suministro mundial de energía.
Como parte de un posible escenario de distensión, Trump afirmó el fin de semana que Irán y otros países de Medio Oriente solicitaron tiempo para concretar un acuerdo que permita la reapertura “inmediata, completa y total” del estrecho de Ormuz y contribuya al fin de la amenaza nuclear iraní.
No obstante, analistas advierten que la volatilidad podría mantenerse. Tony Sycamore, especialista de la firma IG, señaló que el mercado permanece atento a la evolución de las negociaciones, ya que un eventual fracaso en el diálogo podría reactivar las presiones sobre los precios del petróleo.
Mientras tanto, el tráfico marítimo en los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb continúa desarrollándose con cautela, de acuerdo con datos del sector naviero, pese a que durante el fin de semana algunos buques cargados con petróleo saudí lograron cruzar la zona.
A este panorama se suma la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados de aprobar un incremento de aproximadamente 188 mil barriles diarios en su cuota de producción a partir de septiembre, una medida que también contribuyó a las expectativas de una mayor oferta mundial de crudo y presionó a la baja las cotizaciones internacionales.





