Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos destruyeron este viernes instalaciones de radar iraníes ubicadas en las zonas de Goruk y la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, luego de que Irán lanzara cuatro drones de ataque hacia esa ruta marítima considerada vital para el comercio energético mundial.
Los drones fueron interceptados y derribados antes de alcanzar sus objetivos. Washington calificó la operación como una acción defensiva destinada a proteger la navegación internacional y evitar riesgos para el tránsito de embarcaciones comerciales que cruzan diariamente por el Golfo Pérsico.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales focos de tensión geopolítica desde el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán a principios de 2026. La zona es considerada estratégica debido a que por ella transita una parte significativa del petróleo y gas que se comercializa a nivel mundial, por lo que cualquier alteración en su operación impacta directamente en los mercados energéticos internacionales.
La destrucción de los radares iraníes ocurre en medio de una frágil tregua y de negociaciones diplomáticas impulsadas por distintos actores internacionales para reducir las hostilidades. Sin embargo, en las últimas semanas se han registrado ataques esporádicos, bloqueos marítimos y operaciones militares que mantienen elevada la incertidumbre en la región.





