El Senado de Estados Unidos aprobó este domingo un proyecto de ley clave para poner fin al cierre parcial del gobierno federal, que cumple 40 días y ha afectado a miles de trabajadores y servicios públicos en todo el país.
Con 60 votos a favor y 40 en contra, la cámara alta dio luz verde a la medida que permitirá reabrir las dependencias gubernamentales y garantizar su operación hasta el 30 de enero de 2026. El acuerdo contempla pago retroactivo a los empleados federales suspendidos, así como la reactivación de programas sociales afectados por la falta de recursos, entre ellos los de asistencia alimentaria y salud pública.
El proyecto fue impulsado por un grupo bipartidista de senadores republicanos y demócratas moderados, quienes coincidieron en la necesidad de terminar con la parálisis administrativa iniciada el pasado 1 de octubre. Sin embargo, la votación reflejó divisiones dentro del Partido Demócrata, ya que varios legisladores rechazaron la propuesta al considerar que no incluye la ampliación de los créditos fiscales del programa de salud “Obamacare”, una de las principales prioridades del partido.
El prolongado cierre gubernamental ha provocado retrasos en aeropuertos debido a la falta de personal de control aéreo, la suspensión de trámites federales, y afectaciones en servicios sociales y programas educativos.
La iniciativa deberá ser aprobada ahora por la Cámara de Representantes antes de ser enviada al presidente Donald Trump para su promulgación. Aunque se trata de un avance significativo, las negociaciones presupuestales entre republicanos y demócratas continuarán en las próximas semanas para definir el gasto total del gobierno y resolver los temas pendientes en salud, seguridad y programas sociales.
De concretarse la aprobación en ambas cámaras, se pondría fin al cierre más prolongado en la historia moderna de Estados Unidos, un episodio que ha dejado en evidencia la polarización política y los desafíos del Congreso para alcanzar acuerdos duraderos sobre el presupuesto federal.





