Entre el dolor que dejó la explosión de una pipa de gas en el puente de la Concordia, en Iztapalapa, surge una historia de enorme valentía: la de Alicia Mateos, de 50 años, checadora de combis.
El miércoles, Alicia se encontraba en su puesto de trabajo acompañada de su nieta Azuleth, de apenas un año y medio. Cuando ocurrió el estallido, en medio del estruendo y las llamas, no pensó en sí misma. Con todas sus fuerzas abrazó a la pequeña y logró ponerla a salvo.
La bebé se recupera en un hospital, pero Alicia sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo. Hoy permanece hospitalizada, en estado grave, luchando por sobrevivir.
Vecinos y familiares la describen como una mujer trabajadora, dedicada y siempre sonriente. Su historia se ha convertido en símbolo de amor y coraje en medio de la tragedia que dejó muertos y decenas de heridos.
Las autoridades capitalinas confirmaron que Alicia recibe atención médica especializada y que se le dará todo el acompañamiento necesario. Mientras tanto, la ciudad sigue pendiente de su estado de salud.
En el dolor de la tragedia, la fuerza de Alicia nos recuerda que el amor puede más que el miedo.





