Una poderosa tormenta de arena interrumpió el inicio del festival Burning Man en el desierto de Black Rock, Nevada. Los fuertes vientos derribaron tiendas de campaña y destruyeron campamentos, dejando a miles de asistentes atrapados en una nube de polvo con visibilidad casi nula.
De acuerdo con los reportes preliminares, al menos cuatro personas resultaron con heridas leves por el colapso de estructuras improvisadas y la violencia de las ráfagas. Ante la emergencia, los organizadores decidieron cerrar temporalmente las puertas del evento durante casi dos horas para evitar más accidentes.
El festival, que comenzó oficialmente el domingo, se desarrolla en Black Rock City, una ciudad temporal construida por los propios participantes bajo principios de autosuficiencia, arte y comunidad. Cada año, miles de personas se congregan para vivir una experiencia única en medio del desierto, llevando consigo todo lo necesario para sobrevivir.
A pesar de las dificultades iniciales, los asistentes han comenzado a reparar sus campamentos y adaptarse a las extremas condiciones del desierto. Se espera que el clima mejore hacia finales de la semana, lo que permitirá que el festival continúe con mayor normalidad. La tormenta, sin embargo, ha dejado una huella en la edición 2025, recordando la vulnerabilidad de la comunidad frente a la fuerza de la naturaleza.





