28 De julio de 2025 – Este 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha proclamada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2010 para visibilizar el impacto global de las hepatitis virales y fomentar su prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno.
En esta edición 2025, el lema es “Hepatitis: conócela para combatirla” (“Hepatitis: Let’s Break It Down”), con énfasis en derribar las barreras económicas, sociales y estructurales que aún impiden el acceso universal a los servicios de salud relacionados con esta enfermedad. La campaña busca impulsar una respuesta integrada que simplifique el acceso a pruebas, tratamientos curativos y vacunación, todo desde los sistemas de atención primaria.
Según datos oficiales de la OMS, más de 304 millones de personas en el mundo viven con hepatitis B o C crónica, y cerca de 1.3 millones murieron en 2022 por complicaciones derivadas, como cirrosis o cáncer hepático. Estas cifras colocan a las hepatitis virales entre las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas. De hecho, si no se fortalecen los esfuerzos de control, se estima que para 2040 superarán en mortalidad combinada a otras infecciones como VIH/sida, tuberculosis y malaria.
A pesar de la existencia de vacunas eficaces (para hepatitis A y B) y tratamientos orales curativos (en el caso de la hepatitis C), su cobertura sigue siendo insuficiente. La vacuna contra hepatitis B al nacer, por ejemplo, aún no llega a todos los recién nacidos, y el acceso al tratamiento antiviral en adultos es desigual, especialmente en países de ingresos medios y bajos.
Entre las medidas de prevención clave recomendadas por la OMS se encuentran: la vacunación al nacer, el uso de jeringas esterilizadas, la práctica de sexo seguro, el control de calidad en transfusiones sanguíneas y la educación para reducir el estigma social hacia las personas que viven con hepatitis.
En este contexto, la región de las Américas enfrenta desafíos similares. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más de 10 millones de personas viven con hepatitis B o C, pero menos de una cuarta parte está diagnosticada y una proporción aún menor recibe tratamiento.
Un llamado a la reflexión colectiva
La hepatitis viral es prevenible, tratable e incluso curable. Sin embargo, cada año miles de personas mueren sin haber sido diagnosticadas a tiempo. Esta realidad pone de relieve una brecha crítica: el conocimiento y la acción no siempre van de la mano. Conmemorar este día no debe quedarse en un acto simbólico, sino convertirse en un impulso colectivo para exigir sistemas de salud más accesibles, equitativos y humanos. Porque cada vida que se pierde por una enfermedad prevenible es un fracaso evitable. Y porque eliminar la hepatitis como amenaza de salud pública para 2030 no es solo una meta técnica, es un imperativo ético.





