Investigadores del Instituto de Física de la UNAM, en colaboración con expertos de las universidades de Tarapacá y de Chile, lograron identificar la presencia de tintes a base de púrpura de caracol y cochinilla en textiles de vicuña del periodo 1100 a 1450 d.C., hallados en el desierto de Atacama.
De acuerdo con el boletín UNAM-DGCS-490, el hallazgo fue posible mediante el uso de técnicas analíticas no invasivas aplicadas por el Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC). Las fibras, enviadas desde Chile, fueron estudiadas sin alterar su composición y devueltas en perfecto estado.
La detección del elemento bromo, asociado al púrpura del caracol, permitió confirmar el uso de este colorante natural, que todavía se emplea en Oaxaca. También se identificó cochinilla, otro pigmento tradicional que sigue vigente en comunidades indígenas.
Los análisis revelaron que las fibras provenían de vicuña, descartando el uso de otras especies como alpacas. Para el estudio se utilizaron herramientas como microscopía óptica, espectroscopía infrarroja y Raman, entre otras, habitualmente empleadas en medicina o en detección de contaminantes, adaptadas aquí al estudio del patrimonio cultural.
El hallazgo cobra especial valor porque el púrpura de caracol es un tinte raro y poco documentado en contextos arqueológicos, lo que refuerza la relevancia cultural del descubrimiento.
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El pasado también se escribe en colores
Cada fragmento de tela teñido con saber ancestral es una ventana al ingenio de las civilizaciones que nos precedieron. Con cada hallazgo, la ciencia no solo estudia el pasado, también lo honra.





