Marta Elena Feitó, ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, presentó su renuncia el martes 15 de julio tras generar una ola de críticas con sus declaraciones en una comisión de la Asamblea Nacional. Afirmó que “no hay mendigos” en la isla, sino personas “disfrazadas de mendigos” que limpian parabrisas en semáforos o buscan en contenedores para “hacer una vida fácil” y supuestamente “comprar alcohol”.
Sus palabras fueron ampliamente condenadas, incluso por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien calificó sus comentarios de “altamente cuestionables” y reafirmó que “la Revolución no puede dejar a nadie atrás”.
En respuesta, Feitó reconoció sus errores y fue liberada de sus responsabilidades por parte del Buró Político y el Consejo de Estado, citando falta de objetividad y sensibilidad al abordar la vulnerabilidad social Cadena.
Su discurso también negó la existencia de personas buscando comida en la basura, afirmando que se trataba de actividades económicas no declaradas.
La renuncia de Feitó refleja una tensión inusual en el gobierno cubano, donde la presión social y las críticas internas forzaron su salida. La crisis económica, los niveles de pobreza y la disminución de subsidios han hecho cada vez más visible la vulnerabilidad en la isla, algo que el gobierno debe enfrentar con acciones reales y no solo negaciones retóricas.





