La tenista polaca Iga Swiatek escribió un nuevo capítulo en la historia del tenis femenino al conquistar por primera vez el título de Wimbledon, con una actuación arrolladora ante la estadounidense Amanda Anisimova. Con un marcador de 6-0, 6-0 en apenas 57 minutos, la número uno del mundo selló su primer campeonato sobre césped y el séptimo en torneos de Grand Slam, consolidando su dominio en la élite del deporte.
El All England Club fue testigo de una final histórica, no solo por la contundencia del resultado, sino por su rareza: es apenas la segunda vez en la era abierta que una final de Grand Slam femenino termina con un “doble rosco”, es decir, sin que la finalista ganadora conceda un solo juego. La última vez que esto ocurrió en Wimbledon fue hace más de un siglo, en 1911, mientras que la única vez que se vio en un torneo mayor moderno fue en Roland Garros 1988, con Steffi Graf.
Swiatek, de 24 años, completó así el llamado “triple de superficies”, al coronarse campeona en tierra batida, pista dura y ahora también en césped. Este logro la posiciona junto a figuras legendarias como Serena Williams y la propia Graf, quienes también conquistaron Grand Slams en las tres superficies principales.
El dominio de Swiatek fue absoluto desde el primer minuto. Con devoluciones profundas, precisión quirúrgica y una intensidad constante, anuló por completo el juego de Anisimova, quien apenas pudo sostener algunos puntos en su saque pero nunca encontró una forma de frenar a la polaca.
Además de levantar el trofeo por primera vez en Wimbledon, Swiatek alcanzó otra marca destacada: su victoria número 100 en torneos de Grand Slam, una cifra que solo unas pocas jugadoras han logrado con tanta rapidez. En finales de Grand Slam, mantiene un impresionante registro perfecto de siete victorias en siete apariciones.
La temporada 2025 sigue siendo testigo del mejor momento de Iga Swiatek. Después de dominar Roland Garros y ahora Wimbledon, se perfila como la gran favorita para el US Open.





